Barreras arquitectónicas entrada edificio; En una entrada con escalones no siempre la solución es construir una rampa. A veces el problema está en la puerta, en el espacio para girar o en lo que ocurre al alcanzar el nivel superior. Para eliminar las barreras arquitectónicas de una entrada se pueden estudiar una rampa, un elevador vertical o una reforma de la distribución, pero el objetivo es conseguir un recorrido completo y utilizable, no solo salvar los peldaños.
Dos entradas con idénticos escalones pueden necesitar soluciones distintas si cambian las puertas y los espacios de maniobra.
Qué barreras suelen aparecer en entradas de edificios y locales
Los escalones son el obstáculo más evidente. En una comunidad pueden encontrarse entre la calle y el vestíbulo o justo antes del ascensor. En un local, el desnivel puede quedar concentrado detrás de la puerta de acceso. Sin embargo, también influyen la posición de esa puerta, la anchura del paso y el espacio libre que queda a ambos lados.
Una puerta que abre hacia una zona de maniobra puede dificultar el paso incluso después de eliminar los escalones. Lo mismo ocurre con un segundo desnivel, un giro cerrado o una salida que desemboca directamente en otro obstáculo. La continuidad del recorrido importa tanto como la solución elegida.
Imaginemos una entrada con tres escalones y una puerta inmediatamente después. Colocar un elevador junto a la escalera puede parecer posible, pero la salida superior debe permitir abrir esa puerta y continuar sin maniobras incómodas. Si el espacio no alcanza, quizá haya que modificar la puerta, desplazar algún elemento o replantear la ubicación del equipo.
También importa quién utilizará el acceso y donde se encuentra el mismo: las necesidades de maniobra no son idénticas para una persona con bastón, andador o silla de ruedas. De igual manera, tampoco tiene el mismo tratamiento el acceso a un local comercial o edificio de viviendas que una vivienda particular.
Para ordenar esa primera valoración resulta útil observar la entrada desde la calle, el desnivel completo y el espacio al que se llega. El artículo sobre accesibilidad en comunidades de vecinos con pocos escalones desarrolla ese escenario concreto en portales comunitarios.
Cuándo una rampa no es suficiente
Una rampa permite salvar un desnivel sin utilizar un equipo de elevación y puede ser una buena solución cuando existe espacio para que la rampa tenga el recorrido adecuado según la normativa que le aplica. El inconveniente aparece cuando, para salvar la altura, la rampa necesita ocupar una parte excesiva del portal, interferir con la apertura de las puertas o invadir una zona de paso.
Para considerar una rampa adecuada, no se puede determinar unicamente por la pendiente. También hay que considerar la entrada y salida de la misma, el ancho disponible y la posibilidad de recorrerla con comodidad. Una superficie inclinada no equivale automáticamente a un acceso adecuado. Las condiciones concretas deben comprobarse conforme al edificio, al uso del espacio y al cumplimiento de la normativa en cuanto a construcción de rampas se refiere.
En una entrada amplia puede ser posible integrar una rampa sin alterar demasiado la distribución. En un portal estrecho, en cambio, colocarla puede dejar sin espacio de maniobra la zona superior o complicar el paso de otros vecinos. También puede ocurrir que los escalones estén situados en un punto donde el desnivel se resuelva mejor modificando el suelo o cambiando la disposición de la entrada.
Una rampa móvil tampoco equivale a una reforma permanente ni resulta necesariamente apropiada para cualquier silla de ruedas o desnivel. Su uso exige comprobar las condiciones concretas.
Cuando no hay longitud suficiente para una rampa que funcione bien, conviene comparar otras alternativas. Una reforma puede reorganizar el acceso y reducir el desnivel, mientras que una solución vertical puede superar la diferencia de altura sin ocupar el mismo desarrollo horizontal. La elección debe considerar también las obras y el funcionamiento posterior.
Cuándo puede encajar un elevador vertical
Un elevador vertical permite comunicar dos niveles próximos mediante un desplazamiento vertical. Puede estudiarse en un portal con varios escalones antes del ascensor, en una vivienda cuya entrada queda elevada sobre la calle o en un establecimiento donde no existe suficiente espacio para una rampa.
Que el movimiento sea vertical no significa que el aparato pueda instalarse en cualquier hueco. Necesita un lugar para el equipo, una llegada utilizable en cada nivel y una disposición de puertas que no complique las maniobras. En exterior también habrá que valorar la exposición a la intemperie y las características del modelo propuesto.
Por ejemplo, una plataforma situada junto a los escalones puede mantener libre la escalera para el resto de usuarios. Pero si al bajar invade la única zona de entrada o si la puerta superior queda demasiado cerca de una pared, la instalación puede resultar poco práctica. La entrada y la salida debe ser la adecuada y tenerla en cuanta antes de elegir el equipo.
La alternativa no siempre consiste en instalar una máquina. En algunos edificios, modificar la disposición de una puerta, cambiar el trazado del acceso o reformar una parte del vestíbulo permite resolver la barrera de otra manera. Tampoco es posible afirmar que una opción vaya a requerir menos obra o sea más económica sin examinar el lugar.
Para solicitar una primera orientación es posible realizar una visita técnica para realizar un pequeño estudio, también pueden ayudar fotografías de la entrada, de ambos niveles y de las puertas cercanas. A través del contacto con ElevadoresPlus se puede explicar la necesidad y pedir presupuestos. La viabilidad y las condiciones concretas de instalación deberán confirmarse mediante una valoración profesional.